Atajate se encuentra
a 745 metros sobre el nivel del mar, entre los
valles del Guadiaro y del Genal, en una suave
vaguada entre el pico de Peñasblancas y el Cerro del
Cuervo muy cercano a este pequeño pueblo blanco de
unos 185 habitantes, ubicado en la carretera de
Algeciras a Ronda. Destaca la homogeneidad de sus
casas solo rota por la altura de la iglesia. Su
entorno lleno de olivares, viñedos, encinas, campos
de cereales alcornoques y matorrales que cubren las
zonas bajas del relieve calizo del terreno.
El estudio de su
historia nos permite saber que ya en la época del
hombre prehistórico este pueblo era habitado, se han
encontrado fragmentos de hachas en el interior de
algunas de sus cuevas. Los romanos también
encontraron Atajate como un buen lugar donde
asentarse, asi mismo hay monedas y cerámicas
encontradas aquí. Pero como en casi todos los
pueblos de la serranía fue durante la ocupación
árabe en Andalucía cuando el núcleo urbano se
asienta cerca del Cerro del Cuervo y se tiene
conocimiento de la existencia en aquellos tiempos de
algún castillo o fortaleza ya que se encontraba
entre los Reinos de Granada y Sevilla enfrentados en
varias ocasiones.
Más tarde se
convertiría en zona estratégica en la contienda
entre moros y cristianos por situarse entre Ronda y
Gaucín, aún quedan restos de los muros de la antigua
Iglesia que formaba parte del cementerio de
entonces.
Durante la guerra de
la Independencia contra los franceses, Atajate fue
destruido y se convirtió en un sólido refugio de
bandoleros y contrabandistas que convivían con los
pocos atajateños que quedaban
Qué ver.
El Cerro del Cuervo
muy cercano al pueblo con una altitud de unos 782
metros de altitud, donde hallaremos restos de una
antigua muralla defensiva en el llamado alto de
Santa Cruz, con todo el encanto del paisaje del
valle del Genal.
Dentro de este
pequeño pueblo blanco de alza la Iglesia de San José
construida en el siglo XVIII y reconstruida más
tarde en el siglo XIX. Su fachada se compone de una
sencilla portada barroca con frontón curvo partido
que apuntan hacia la hornacina, en la actualidad
vacía pero que con anterioridad albergaría alguna
imagen. Esta bella parroquia está dotada de una
torre de planta cuadrada, donde su último cuerpo
ochavado está rematado en tejadillo con forma
piramidal de cerámica y teja roja.
También podemos
admirar las cavernas cercanas al pueblo donde se
asentaron los primeros habitantes de Atajate. El
paisaje en donde se encuentra es de inigualable
belleza con formaciones rocosas cubiertas de
matorral espeso de retamas, jaras, tomillos etc...
llamado por los lugareños el Torcal de Atajate. Las
vistas desde la cumbre son de mención especial, con
panorámicas de la Serranía , el valle del Genal e
incluso las montañas marroquíes del Rif.
Entre tanta
vegetación no es de asombrar que veamos corzos,
ciervos, erizos, tejones y comadrejas, así como
varias especies de murciélagos.
Artesanía
Atajate es un pueblo
que sigue con sus tradiciones artesanas a pesar del
paso del tiempo, aún podemos encontrar
especialistas artesanos que tejen con varas
naturales preciosas cestas y alpargatas. Entre las
artesanías más destacadas están trabajos como la
alpargatería, la vareta de olivo y la pleita de
esparto.
Gastronomía.
La especialidad
gastronómica del pueblo es el gazpacho caliente,
elaborado con un refrito de tomate y ajo, con aguas
y migas de pan. Dentro de los postres nos
endulzaremos con los famosos pestiños, piñonates,
roscos y quesos de almendras, todo ellos realizados
de manera tradicional, artesanalmente y con
productos propios del terreno.
Fiestas.
A mediados de agosto
empiezan las fiestas patronales en Atajate, durante
los días 16, 17 y 18; en honor a su patrón San
Roque, podemos participar de diversas actividades
deportivas, degustaciones gastronómicas y actos
religiosos en los que participa todo el pueblo y
todo aquel visistante. Al mes siguiente el 8 de
septiembre se celebra la festividad de la patrona de
Atajate. Por otra parte, en Semana Santa se celebra
la fiesta de Moros y Cristianos con una especial
representación de los vecinos del pueblo. A finales
de noviembre podemos disfrutar de la fiesta del Día
del Mosto donde todos los asistentes pueden degustar
los diferentes y sabrosos jugos que da la tierra de
Atajate.