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Nació en Ronda en el 28 de diciembre de 1550, hijo de
Francisco Gómez y Juana Martín. Adoptó el segundo apellido
de su madre al matricularse en la Universidad de Málaga en
1571 siguiendo el ejemplo de Góngora y muy frecuente en
aquella época como signo de hidalguía. Se aficionó a la
letras tempranamente al igual que a la música codeándose con
maestros de la época.
Realizó la carrera eclesiástica y fue beneficiado por sus
tíos maternos nombrándolo titular de la capellanía de Ronda
lo que no hizo que llevara una vida cargada de aventuras.
En 1573 viaja a Sevilla donde pasa una larga temporada
sumergido en una vida pícara a la cual hace referencia en
uno de sus escritos:
Bien sé que yendo la razón
delante
de virtuoso no merezco el nombre
más, que de docto y sabio, un ignorante
bien sé, que no soy un Ángel, sino un hombre…
Tuvo que abandonar Sevilla por peligro a contraer la
enfermedad de la epidemia que asolaba la ciudad y parte
desde Sanlúcar en barco hacia Italia. Se cuenta que en este
viaje fue capturado por los berberiscos que lo mantuvieron
retenido en Argel durante un tiempo.
En 1584 ya instalado en Madrid empieza a publicar sus
primeros trabajos, se relaciona con grandes personajes como
Cervantes o Lope de Vega.
En 1585 termina sus estudios sacerdotales en Málaga y se
vuelve a Ronda su ciudad natal.
En 1587 consigue la autorización necesaria para publicar su
primera obra “Diversas Rimas” que saldrá a la luz pública en
1591.
Al mismo tiempo que realiza sus funciones eclesiásticas se
dedica a traducir a Horacio y a la composición de poemas
religiosa. Vuelve a Madrid como maestro de capilla y aunque
es criticado por dejar algo de lado sus funciones como
sacerdote, disfruta de su ganada fama como músico y poeta.
Como maestro de Capilla, tenía a su cargo todo lo
concerniente a la música de la misma, y pudo por fin
aplicar sus conocimientos de las canciones populares,
armonía, contrapunto y su experiencia con las formas
musicales que requerían el acompañamiento de la vihuela.
En la música jugó un papel decisivo ya que añadió la quinta
cuerda a la guitarra llamada vihuela nombre genérico que se
le daba a los instrumentos de cuatro cuerdas, tres de ellas
dobles y una sencilla, dándole nuevos acordes más afinados y
completos y dando origen a la actual guitarra española y
demás instrumentos de cuerda.
En literatura a pesar de no alcanzar tanta fama como
Cervantes o Lope de Vega su labor produce un significativo
cambio y beneficio para versadotes y soneros ya que
transformó la estructura de la décima que desde entonces
lleva su nombre “espinela”
Antes de Vicente Espinel, los poetas y juglares utilizaban
las quintillas para sus composiciones líricas, Espinel
introdujo sus conocimientos musicales en la forma de
componer poesía, transformó la planta de la décima para
convertirla en una composición con una pausa fuerte tras el
cuarto verso y un enlace inmediato en el quinto. El nuevo
esquema de la décima quedó definido como una composición de
versos octosílabos de rima consonante con sonoridad y ritmo
propio y posibilidad de ser cantada un ejemplo:
No hay bien que del mal me guarde
temeroso y encogido
de sinrazón ofendido
y de ofendido cobarde
y aunque mi queja es ya tarde,
y razón me la defiende,
tanto en mi daño se enciende
que voy contra quien me agravia
como perro que con rabia
a su propio dueño ofende.
Se convirtió además en censor de libros favoreciendo a
varios escritores de la época. Continuó escribiendo versos
pero no volvió a publicarlos pero sí cultivó la prosa y
escribió una novela
picaresca denominada Vida del Escudero Marcos de Obregón que
fue publicada en Madrid en 1618.
Espinel muere en Madrid el 4 de febrero de 1624 enfermo de
gota.
En definitiva es uno de los personajes que brillaron con luz
propia dentro del Siglo de Oro español.  Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
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